viernes, 11 de septiembre de 2015

El reencuentro.

Como se habrán dado cuenta, este Blog a estado en reposo durante un largo periodo. Es mi momento de disculparme con ustedes y si los demás tamemes con acceso a este espacio quieren hacerlo pues que lo hagan si les pega la gana; tengo la necesidad de hacerlo, pues siento que desaparecimos de la nada cuando esto apenas tomaba forma y aquellos que nos leían y enviaron entradas (que siguen ahí) se quedaron esperándonos como aquel perro japones en la entrada de la estación de trenes (Hey, Hachi estaba bonito, agradezcan esa comparación).

Desde la ultima vez que les publiqué, mi vida ha sufrido cambio tras cambio tras cambio ¿Recuerdan que les comentaba lo mucho que me agobiaban los cambios que da la vida? No se hagan, no lo recuerdan, lo que sí les dije es que los cambios son naturales en la vida de cada uno; amigos vienen y amigos van, tu tiempo se consume en cosas que antes no te preocupaban, etc, etc... También les escribí de lo poco que me preocupaban estos cambios, pues son de lo más normal del mundo ¿No?... La verdad es que estos giros tan repentinos en la vida me han tomado por el cuello y me aplicaron una llave de asfixia, pues los subestime y demasiado.

En los últimos meses  me he visto obligado a aislarme de todos aquellos que me rodean por largos periodos de tiempo obligándome a lidiar con ese ser al que todos tememos de manera mortal: conmigo mismo, y al hacer eso me di cuenta del porque es tan difícil estar a mi lado en cualquier especie de relación. En mi mente esa pequeña voz, que antes había logrado transformar en un pequeño susurro, regresó a manera de rugido ensordecedor al que me tuve que enfrentar, pero está vez solo por completo.    

En este punto han de pensar: "Bueno, este cabrón nos está escribiendo su nota de suicidio" y otros por ahí estarán pensando "¡Qué bueno!, un pendejo menos en el mundo" y pues para su buena o mala suerte, no estoy planeando suicidarme o algo por el estilo, lo que les quiero decir con esto es que me enfrenté a esos cambios que tanto temía y que sigo aquí, dejando que todo siga su cauce natural y que es por esto que no he podido escribirles; en muchas ocasiones hubo en mi mente tanto que quería dejarlo fluir aquí en estas lineas: desde mi típica verborragia emocional y hasta simples vivencias de aquellas con los otros imbéciles que escribían (que volverán a hacerlo) aquí, era tanto lo que les quería decir, pero las palabras simplemente no iban desde mi psique hasta mis manos, perdón por eso. Era muy chido encontrarnos gente en bares y que nos dijeran que estaba muy chido esto y que hasta se identificaban con estos pobres imbéciles atados a sus teclados, queremos volver a eso, espero y ustedes nos lo permitan. 

Dejaré esto hasta aquí, breve, porque a nadie la gusta escuchar y mucho menos leer a un wey contando sus tragedias y lamentándose. 



Tengan linda vida. 

miércoles, 5 de agosto de 2015

:)

Todos empezaron a salir apresurados pero yo me quedé con él. Se veía inquieto y le pregunté que qué podía hacer para apaciguar su ansiedad pero no me contestó, sólo me fulminaba con esos grandes ojos que jamás olvidaré, y que espero algún día volver a encontrar.

Nos quedamos juntos por un buen tiempo, quizás por 3 o 4 horas. Arrebató mi celular y lo apagó pero no le tomé mucha importancia, apenas me inmuté; la impresión que causó en mí desde que lo vi hizo que me quedara perpleja, literalmente sin habla. Creí ciegamente desde ese momento que debía poner mi vida en las manos de ese hombre, sin conocer su nombre, de dónde venía, calculando apenas que no era mucho más viejo que yo y que teníamos una vida por delante que desde ese momento nos llamaba a estar juntos. Nunca imaginé el desenlace que iba a tomar nuestra historia, ni que las 3 o 4 horas que pasé con él, y de las que me bastaron 5 minutos para vislumbrarnos toda una eternidad, serían nuestras últimas. Juntos.
Afuera había mucho alboroto y no me dejaba salir. Escuchaba mi nombre a lo lejos pero todo se sentía como un sueño. Yo me sentía muy feliz, nerviosa, ansiosa, atraída, una vorágine de sentimientos que me dominaron y a los que me entregué sin oposición.

No me preguntó mi nombre y él no me quiso decir el suyo. De su cuerpo sólo me quedo con sus manos, blancas, y su rostro, con el cabello muy corto y unos ojos llenos de angustia, como los de alguien que ha visto y vivido tanto que jamás será contado. Su voz que todo el tiempo fingió porque se escuchara más gruesa y su barba, bien recortada, con indicios de cortes por la navaja del rastrillo, quizá. Difícil de pensar en un pulso que no sea inalterable en alguien que guardaba tal dominio. Recogía de su fisonomía rasgos e iba moldeando su personalidad, no esta fachada de la que se valía para conquistarme.

Era delgado, pero no en extremo. No parecía una persona muy atlética. Sus ojeras estaban marcadas pero no lo hacía perder el atractivo y sus labios eran medianos, normales, rosados. Me lamento tanto el no haberlo besado en ninguno de los más de 200 minutos que pasé con él. Me lamento tanto de ni siquiera haberme insinuado. Él era muy orgulloso, en su ceño fruncido así lo interpreté. No conocí su nombre. Hacia el final de nuestro encuentro me decía que no era mi culpa y que no quería hacerme daño. Me tomó por el brazo, lo colocó hacia atrás y me lastimó un poco en ese movimiento. Estaba sentada sobre mis piernas y me levanto bruscamente, comencé a llorar y a preguntar qué pasaba. Me llevó hacia la puerta y puso su pistola en mi sien, por la parte derecha. Entonces me di cuenta que era diestro. Salimos caminando muy juntos y gritó, sin abrir la puerta, que quería una gran suma de dinero. Desde el otro lado le decían que lao tenían y que me dejara libre, que no me lastimara. No comprendía. ¿Cómo no iba yo a salir lastimada si le ordenaban que se alejara de mí? Hubiese preferido que descargara el revolver en ese mismo instante. No sabía que esperar, y le susurraba que escapáramos por atrás, que aún había tiempo de una última maniobra, entregarnos a la suerte e intentar huir. Había trabajado en el banco por 6 años, conocía el recinto a la perfección. Pero él nunca me prestó atención en realidad, me sujetaba fuerte y yo, desde abajo, más pequeña que él apenas levantaba la cabeza para observar sus ojos, su última mirada en ese momento de niño asustado que sabe que la reprimenda se acerca, inminente, y busca una última salida, por más que el cuerpo gordo y pesado de la fatalidad ya se haya posado sobre el pecho y oprimido el corazón. 

Porque lo sentí, justo así. Tomó un gran suspiro, cagado en terror; nunca sentí tanto alivio en mi vida como cuando tomó esa última bocanada de aire y me apretó tan arrebatadoramente a su cuerpo, a punto de abrir la puerta y arrojar a ambos a un mundo que nunca nos entendió, que hizo todo por separarnos y la única razón por la que hoy agradezco estar muerta, por haber recibido el tiro de gracia desde la palma de tu mano, mi amor. Sé que estabas asustado y no te dejaron otra opción, sé que la vida te había tratado con tanto rencor y desprecio que te debía por lo menos mi existencia, sino es que la de de todo el mundo. Ojalá que la mía no haya colmado tu sed y los mates a todos, perros desgraciados, infelices, estúpidos que nos separaron y todavía te quedan años de vida terrenal pero sé que pasará rápido. 

Mientras tanto yo te seguiré esperando aquí, donde me dejaste. Viva. 

miércoles, 25 de marzo de 2015

La ruta del jaguar

Decidí realizar esta actividad para dar a conocer una relativamente nueva actividad ecoturística de Sinaloa. Se trata de la Ruta del jaguar, que señala el camino que recorre este felino, junto con otros depredadores, en ciertas partes del estado. Especialmente San Ignacio. El vídeo también menciona las acciones por parte del Estado y el sector académico que se están llevando a cabo para proteger y conocer el número de ejemplares que existen, así como inclusive para aprovechar al animal como un atractivo turístico.

VÍDEO EN EL ENLACE DE ACÁ ABAJO
La ruta del jaguar - San Ignacio


(Es para una tarea)

lunes, 29 de diciembre de 2014

Alka Mortiz

Hace meses hice un cuento para una clase y quise publicarlo.

Las increíbles aventuras de N.

Es una mañana sofocante, como lo han sido todas durante el verano. Las copas de los árboles no se inmutan ante el débil soplido del viento; los intensos rayos solares chocan contra el cristal de las ventanas en los edificios y traspasan su cegadora luz dentro de toda estancia, iluminando hasta a aquel individuo que a toda costa busca escapar del resplandor. Durante la madrugada lloviznó y el agua estancada está esperando pacientemente a ser evaporada, mientras es custodiada por mosquitos y a lo lejos se escucha el trote de un carro viejo anunciando la venta de pan y periódico.

El rumor del motor gastado acompañado de la estruendosa vociferación del comerciante despierta a N. Ha descansado medianamente y se encuentra meditabundo en la orilla de su cama, siguiendo minuciosamente con la vista el camino que recorre una cucaracha en el piso de su cuarto, al mismo tiempo que recapitula el sueño tan vívido que acaba de tener. Mientras dormía, todas las partes de su cuerpo se encontraban separadas, flotando sobre un espacio que se formaba y deformaba al mismo tiempo que él parpadeaba y contemplaba asustado su torso y extremidades danzando libremente hacia una blanca llanura, atiborrada de nieve.

N. se pone su bata y aún en el trance baja a la sala de estar. No siente hambre pero sabe que si no desayuna su estómago pronto será una molestia, pidiéndole de comer cuando ya no podrá satisfacerlo por estar sentado frente a un escritorio, saturado de papeles, quehaceres, recados y todas esos pormenores que se acostumbran amontonar en las oficinas de gobierno para un empleado joven y de grado bajo. 

Nuestro héroe desayuna un poco del estofado que había sobrado de la cena de ayer. Acompaña el festín con un pedazo de pan dudosamente comestible y una taza de café con dos cucharadas de azúcar, muy caliente. Terminada la merienda sube de nuevo a su cuarto y ve el reloj, percatándose de que ya es tarde. Recuerda en ese momento su sobresalto al despertar y se lamenta por haber desperdiciado tanto tiempo ensimismado en lo que ya comienza a considerar que fue una pesadilla. N. se acerca al único espejo que tiene en su casa, es ovalado, rodeado por un marco de bronce y tiene muchas manchas; todas son de sus dedos.  Mira su rostro por primera vez en el día y se siente bien, satisfecho por lo que está viendo. Ahora se talla el cuello, los codos, las mejillas, abre bien los ojos y se los limpia con un poco de agua. Después se pone cuidadosamente ese frac color tinto que habitúa utilizar los martes y unos zapatos negros de punta cuadrada, boleados hasta el cansancio.

Baja de nuevo las únicas escaleras de su casa y ya está parado sobre la puerta. Recuerda que olvida su reloj de bolsillo y se dirige por él; estaba dentro de un pequeño cajón de cedro que guardaba debajo uno de los sillones que tenía para sus invitados, que aunque no eran muchos y esporádicamente se presentaban en su hogar, eran una buena excusa para tener esos muebles que daban un bonito aspecto al lugar y nunca estaban de más. Quién sabe si un día de estos nuestro héroe se desempeñaría también como anfitrión. 

N. se coloca de nuevo en la puerta y da un último vistazo al lugar para cerciorarse de que todo esté en orden y por fin poder dirigirse a la calle, a la acera caliente y la humedad por el agua de los charcos que comienza a evaporar. 

Apenas ha salido de su casa N. siente un calor insoportable, de ese que se almacena en el concreto y que llega hasta la planta de los pies –a pesar de que estos son cubiertos por unos zapatos de punta cuadrada–. Camina hacia la esquina de su calle –entre la cuatro y la cinco– y espera pacientemente llegada de algún taxi desocupado que lo salve de esa penosa escena de estar vestido con tales prendas cuando la temperatura ronda ya los 35 grados.

Tras 4 minutos de inquietud, maldiciones sobre el clima que se decía en voz baja para evitar la mirada extraña de transeúntes y muchas pasadas de un pañuelo perfumado sobre su transpirado rostro, nuestro héroe por fin divisa un taxi libre y extiende su mano derecha para “hacerle la parada”, a falta de una mejor manera de decirlo. 

El encargado del automóvil por poco obviaba la presencia de N. al escuchar en la radio los escándalos en los que estaba inmiscuido el hijo de uno de los contendientes a la alcaldía de Pórtygo, el lugar en donde desde el inicio han ocurrido todos estos acontecimientos y que hemos olvidado nombrar al lector.
Al parecer este crío de 19 años era todo un bribón y un juerguista, cualidades que –según los comentaristas– había aprendido de su reconocido padre.
El taxista advirtió la presencia de N. gracias a un chiflido que este último hizo, casi al borde de la desesperación al ver el único taxi desocupado que había visto en cuatro minutos se marchaba tranquilamente por una mera distracción del chofer.

–Buenas, ¿cuánto me cobra al despacho del señor F.?
–Es algo retirado… se lo dejo en 20 portýgores.

N. sabe que el taxista está tomando ventaja de su posición, cobrando una tarifa que como máximo supone 12 portýgores. Pero ya su desesperación es demasiada y el estar frente a frente con alguien, sentado a sus anchas y disfrutando de un viejo aire acondicionado, sólo multiplicaba su impaciencia y deseos por agazaparse en un lugar tranquilo y fresco. 

–Está bien, 20 portýgores serán. –Respondió N. no sin hacerle saber al taxista su inconformidad y que sólo tomaba el trato por necesidad, no por ser justo. Aquel ni se inmutó al respecto–.

Durante el camino ambos personajes guardaron silencio. N. prestaba su atención al escenario que día con día –a excepción de los domingos, que era el día en que descansaba– observaba: edificaciones de más de 6 pisos de alto donde a través de sus ventanas se podían ver, en cada una de ellas, diminutas personas, como si fuesen caricaturas, corriendo de un lado para otro con incontables cantidades de documentos en sus manos; automóviles de todo tipo, color y forma siendo arrojados violentamente al tráfico para hundirse en un vaivén de neurosis y ansiedad; el trote rápido de aquellas personas que tenían que dirigirse hacia X. lugar mientras fijaban su mirada al frente, como si ninguna impresión en el mundo fuese posible para sacarlos de tal absorto. Mientras todo era cubierto por el cielo, la bóveda celeste que ese día había decidido por mostrarse despejada y desafiante.

Habían pasado 35 minutos y finalmente N. había llegado a su destino, el despacho del señor F. Le pagó al taxista casi sin mirarlo los 20 portýgores y se dirigió a su oficina, sin advertir lo que le esperaba.

Arribó a su escritorio y este se encontraba limpio. Nadie recordaba un escritorio tan limpio desde que habían despedido al empleado S, hacía apenas tres semanas. Justo había puesto N. un pie en la habitación y ya había pronosticado su fatal destino: estaba a punto de quedarse sin empleo, y quizás lo peor para él es que no sabría por qué, ya que el señor F. –el flamante dueño del despacho y funcionario público desde hacía más de 30 años– no acostumbraba a dar explicaciones, por más que la situación y su aparente inverosímilidad lo demandase.

Nuestro héroe se quedó pensativo; nunca llegó a tal grado de sorprenderse ya que conocía de cómo se las gastaba el jefe de la delegación e inclusive, de alguna manera, se sentía orgulloso de haber perdurado en el cargo durante 6 meses. Periodo en el que nunca faltó, a pesar de en reiteradas ocasiones presentar largos y dolorosos episodios de migraña que lo atormentaban hasta dos días seguidos.

N. decidió darse la vuelta, tomar el chaleco del frac que había colocado en un perchero de pared instalado en su ahora antigua oficina, bajar las escaleras hacia el vestíbulo lo más rápido posible para evitar las miradas incómodas de compañeros y salir por la misma puerta por la que entró apenas tres minutos atrás.

Afuera aún se encontraba el taxista, en la misma posición en que N. le pidió que se estacionase. Estaba contando los portýgores que había recaudado en dos horas de trabajo y se le veía satisfecho. Este, al ver a N. se estremeció, ¿por qué razón habría vuelto un cliente visiblemente malhumorado que justo ahora debería de estar laborando en su oficina, corriendo de un lado para otro con incontables cantidades de documentos en sus manos? Pero al ya famoso chofer sólo le valió contemplar el semblante dubitativo de N. para saber que su servicio era quizás la última de las preocupaciones de nuestro héroe.

–Hola, soy yo de nuevo. Lléveme a mi casa, por favor.

El taxista no tuvo la necesidad de advertir nada más. Sabía lo que había ocurrido allá arriba.

–Vaya clima, ¿uh? –Exclamó el chofer, con una sonrisa nerviosa mientras paseaba 
fugazmente su mirada por el retrovisor, con el pretexto de examinar la nueva fisonomía que el rostro de N. había tomado–.
–Sí, pero qué se le puede hacer. Y cada año es peor.
–Igual con el frío. Cada nueva temporada se siente cómo cala en los huesos más que la anterior.
–Pero el frío no es tan malo; basta con abrigarse bien y no se vuelven tan insoportable como este endemoniado clima –dijo N., entusiasmado–.
–Bueno, en eso tiene usted toda la razón –replicó el taxista, no sin dejar escapar una carcajada ante el tono y la viveza que habían recobrado las facciones de su cliente–.
–De hecho, hablando de invierno, el día de hoy tuve un sueño muy interesante.
Verá, una parte de mí terminaba en una llanura blanca, cubierta de nieve, pero permítame le explico el por qué yo no estaba completo en esa ilusión…
Fin.


jueves, 27 de noviembre de 2014

27 de noviembre del 2014 a las 1:03 de la mañana

A partir de hoy y dentro de 10 días tengo que entregar 6 o 7 proyectos finales. Y qué hueva. Últimamente la escuela me da mucha hueva y sólo voy a cumplir. Espero terminar la carrera. No es que me canse en general lo que estudio pero es muy ambivalente. Hay materias de mucho provecho y hay materias que todo lo contrario. Se siente como si perdiera el tiempo en ellas, como si desperdiciara vida haciendo esas actividades. Será mamón, no lo sé. También últimamente me he sentido más culero y más apático. Hago malas caras a gente que por pulcritud antes no hacía. Quién sabe porqué, pero me siento bien. Sólo quiero que sea 5 de diciembre -es cuando termina el semestre-.
Mi novia está en Guadalajara. Está haciendo unas prácticas de su carrera y lleva casi el mes allá. No ha sido tan difícil como pensé eso de la distancia -además de que un mes no es mucho- pero igual desearía que estuviera aquí. 
Volví a empezar a leer mucho, aunque en general es material de la escuela. Igual es de provecho. He estado leyendo unas biografías de Burroughs y Kerouac, sobre sus vivencias en México y me han gustado. Sobre todo la de Burroughs; era más impredecible. A veces, leyendo esos textos se me antoja viajar aventón pero luego me acuerdo que soy muy miedoso, no tengo compromiso, extraño a mi gente, siempre me muevo en mi zona de confort. Esos instantes donde me dan ganas de ahorrar y tirarme a perder, a vivir y a sentir cosas que creo pueden hacerme cambiar son fugaces. Se me acomodan en la cabeza y luego desaparecen. Igual, tampoco me molesta mucho; cambio fácil de parecer.
Hoy la señora que trabaja en la biblioteca de la facultad me regaló como 4 libros. Entré a leer y vi un libro sobre un estante que me llamó la atención, le pregunté si podía llevármelo a pesar de no tener credencial y me dijo que me lo llevara. Luego me dio otro y otro. Le di las gracias y me fui a otro lugar donde me dijo que me podían regalar más.

Ha de querer conmigo. 

lunes, 3 de noviembre de 2014

Radiohead

Estoy escuchando Radiohead y pienso "verga", y por eso se me antojó hacer esta entrada.
Desde que tengo 13 años, creo, y no es mame, me gusta Radiohead. No sé cómo empecé a escuchar a la banda pero creo que fue después de haber oído Creep. Me gustó el trip y empecé a bajar canciones del Ares, de las primeras que salían cuando buscabas a la banda. De ahí se vinieron Karma Police, No surprises y Paranoid Andriod. Me gustaron más y me dije "verga". O no sé, creo que a esa edad todavía no decía tantas groserías.
A los 14/15 años ya fue cuando me entró el trauma de manera más cabrona. Bajé todo sus discos, busca la bio de sus integrantes y fangirleé machín. Estaba en el tren del mame y nadie podía detenerme. Hasta me hice un metroflog con el nombre de usuario/jonnygreenwood. Algo así. Lo borré hace mucho pero estaría bien que todavía existiera para validar el testimonio.
(Jonny Greenwood es el guitarrista de la banda)
Bajé todos sus discos de taringa, que para entonces creo que acababa de salir el In Rainbows, era algo así como 2008. Escuché todos sus discos y me gustaron, unos más que otros. Pero fue con el tiempo cuando ya había desarrollado una dependencia -qué mamón- por escucharlos todos los días. Podría decirse que fue la primera banda que me gustó mucho. Para entonces yo escuchaba mucha música y pues de diversos géneros, ahorita casi no, ya no sé "qué pedo" como antes. Al chile casi no tengo tiempo y termino escuchando lo mismo de siempre.
Pero en fin. Por ese tiempo también me gustaban mucho los Arctic monkeys, Strokes y esas mamadas. Fui a ver a los Arctic al DF en el 2012 y andaba en mi apogeo de ese tren del mame. Me gustó mucho el concierto, el disco que sacaron ese año no tanto pero igual andaba bien entrado. Ahorita ya casi no los escucho. (Ay güeeeey).
Lo que quiero decir es que Radiohead siempre ha estado ahí pa' mí, aunque suene mamón. Pero es que no es mamón. Fue la primera banda que escuché de verdad y con la que he llorado en mi casa haciendo nada más que escucharlos. Y tras 6 años donde la emoción y el sentimiento no se han disipado creo que puedo afirmar que esto es pa' siempre. Te amo, Radiohead. 

Les recomendaría canciones pero todas están muy vergas, hay unas que me daban mñéh y luego me mamaron y otras que me mamaron y luego no pero siempre sí y luego súper sí y así me la llevo. Nunca dejan de gustarme y nunca dejan de sorprenderme aunque lleve años escuchando su música. 
Ains, debería de escribir una novela de esas de romance. 

viernes, 17 de octubre de 2014

Charlas con el Sirenounicornio.

Siempre vengo a hablarles pendejada y media de cosas que me cagan o de mis complejos narcisistas o de la sequía cabrona en la que me encuentro (desde hace años), hoy no es el caso.

De antemano pido una disculpa, pues dije que les escribiría más seguido, siento haber roto mi promesa, pero entre la escuela, trabajo, ejercicio y salvar al mundo de las básicas, no me quedan ganas ni de seguir viviendo. Dejando de lado este momento de redimisión con ustedes, doy inicio al tema principal de mi post.

Mucha gente a lo largo de mi vida (Y el cabrón dijo que no iba a ser narcisista ya) al ver que soy "diferente" o "extravagante" siempre me han preguntado: "¿Cómo lidias con toda esta gente que te voltea a ver con mirada inquisidora? ¿No te intimidan? ¿Has estado expuesto a situaciones donde peligras por expresarte de la manera en que lo haces con tu ropa? ¿Cómo puedo yo también poder ser mas libre con mi manera de verme ante los demás?"

Para dar respuesta a todas estas cuestiones, tengo estos consejos, los cuales son cosas que aplico en mi día a día. El aplicarlos en mi vida, me costó (y cuesta) aplicarlos un poco.


  • Acéptate. Suena a mamada, y a cliché, pero es neta. En un punto de la vida, no habrá nadie junto a ti, la única persona que quedará contigo hasta el final es ese cabrón o cabrona que ves en el espejo, así que ve haciendo las pases con el/ella. Desde el momento que tú aceptas lo que eres y como eres, desde ese momento te quitas un peso de encima, pues ya no tendrás que demostrarle nada a nadie. No te hablo solamente de aceptación sexual o algo por el estilo, te hablo de que te aceptes como eres: tu cuerpo, tu piel, todo eso. Aprendí a la mala esto, pues al no aceptarme tal cual soy me fui por un camino que me dañó demasiado, con el paso del tiempo acepté que la verdadera forma de cambiar todo aquello que no me gusta mi y que esta dentro de mis posibilidades cambiarlo es, primeramente, aceptándolo y después trabajarlo poco a poco hasta lograr mis objetivos. 
  • Aprende a reírte de ti mismo. En el momento que comienzas a reírte de tus defectos, de todo aquello ves en el espejo, todo lo que diga cualquier peléle se te resbalará. Mas no debes caer en ser cruel contigo mismo.
  • Deja de sentir lástima por ti mismo. Absolutamente nadie quiere estar cerca de una persona que se encuentra en eterna agonía; que por más que lo intenten animar diga algo como "es que yo no sirvo para esto" o "no soy suficiente", de manera más atenta te digo STOP THAT RIGHT NOW, YOU FUCKING CUNT. Eres una persona capaz, como todas, el problema es que tú no lo quieres ver.
  •  El odio es amor al revés. Entiende que todas esas personas que dicen odiarte sienten atracción por ti, o ven en ti algo que ellos no tienen y desean tenerlo. Esa gente de una manera u otra te admiran, esto no es mame, jalate a leer cualquier libro de psicología y verás que es cierto lo que te digo.
  • Oídos sordos. Habrá momentos en los que  tengas que lidiar con un imbécil frente a frente; no lo confrontes, solo sonríe e ignora, eso es lo que más los lastima. Esta gente como que se nutre de esos cachos de atención y momentos de estrés en los que te someten, no les des de que alimentarse, que se mueran de hambre. Ademas, es mejor no exponerte a una situación riesgosa.
  • Rodeate de personas que sean un buen grupo de apoyo. No te digo que te jales a NA o AA o algo por el estilo, a lo que me refiero es que te rodees de personas que saquen lo mejor de ti, que te ayuden a crecer, que te acepten tal cual eres. Al estar rodeado de esta gente, que te contagian su vibra positiva, todo aquello que duele deja de doler. Esto es algo de dos vías; ellos están para ti, pero tu estás también para ellos. ¿Recuerdas las situaciones riesgosas? A veces ocurrirán aunque no las busques, tu grupo de apoyo puede hasta protegerte, por lo menos a mi me ha pasado. Me topé con personas hermosas, por las cuales soy capaz de muchas cosas: de sacarle los ojos a unas cuentas perras o de madrear a un que otro pendejo, y yo se que el sentimiento es reciprocó, así como yo los encontré tú también lo harás. Ten paciencia. 
Personalmente, esto es lo que hago yo para lidiar con imbéciles, ya se, este pedo me salió muy a la Carlos Cuaúhtemoc Sánchez, pero ni pedo, lo pago. Tómenlo como quieran, son simples consejos, solo recuerden que "Un consejo es tomar el pasado del cubo de la basura, limpiar las partes feas, reciclarlo y darle más valor del que tiene."

Sean felices, criaturas del mar, su Sirenounicornio por lo menos lo intenta.  

domingo, 7 de septiembre de 2014

Capítulo XIII

Hace un mes que no he tocado estas notas, escritas bajo la influencia de una intensa y confusa impresión. La catástrofe presentida entonces como algo inevitable ha llegado ya de una manera cien veces más violenta y terrible de lo que esperaba. Ha sido algo extraño, grotesco y trágico... al menos para mí. Me han pasado varias cosas que parecen milagrosas; al menos así las considero yo al presente, si bien en el desarrollo de los sucesos que entonces me envolvieron sólo pudieran calificarse de algo extraordinario. Y lo que más me maravilla es mi actitud ante los sucesos. Aún no me hago cargo por completo, todo gira alrededor de mi cabeza como un sueño... incluso mi pasión, violenta y sincera entonces. ¿En qué ha parado? Cierto que cruzan algunos destellos alumbrando mi frente: "¿Acaso no había perdido la cabeza? ¿No estaría durante todo aquel tiempo en un manicomio y ahora me encontraré restablecido, capacitado para comprender que todo aquello fue obra de mi fantasía?..." Recojo mis notas y las leo. (Vayan a saber si sólo lo hago para convencerme de que no las escribí en un manicomio.) Estoy completamente solo. Empieza el otoño y las hojas amarillean. Aún sigo en esta pequeña y triste ciudad -¡oh, la tristeza de las pequeñas ciudades alemanas!- y en vez de pensar en el futuro, estoy viviendo bajo la influencia de las pasadas sensaciones, del torbellino que me arrebató para lanzarme luego a un lado. A veces aún me considero cogido en el huracán, aún creo que ruge la tempestad, que me arrebata, como una pluma, privándome de todo movimiento, llevándome a merced de su soplo.
Pero quizá llegue a dominar la fuerza de la tormenta y adueñarme de mí mismo, si logro darme clara cuenta de todo lo sucedido durante el pasado mes. Me entran nuevas ganas de volver a escribir. Además, paso casi todas las tardes sin saber qué hacer y para no aburrirme cojo de la pobre y abandonada biblioteca del hotel las novelas de Paul de Koch -traducción alemana- y aunque se me hacen insoportables las leo y me admiro de mí mismo. Es como si temiese romper el encanto del pasado con la lectura de un libro serio o alguna grave ocupación; es como si mi grotesco sueño y el efecto que me ha producido me fuese tan precioso, que, temo, se desvanezca como el humo si alguna fuerte impresión lo toca. ¿Pero de veras es tan precioso par a mí? Sí, lo es. Acaso lo seguiré recordando dentro de cuarenta años.
Vuelvo, pues, a escribir. Puedo dar un relato más o menos extenso de lo ocurrido; reflejar fielmente las impresiones, ya es otra cosa.


Yo soy su carpintero

Qué pedo, voy a empezar a escribir sin ningún tema concreto. Estoy aburrido.
Escucho a mi perra llorar a lado de mí y no sé porqué, ha de tener hambre. La tengo desde hace como 3 años ya y nunca se ha jalado con un morrito, aunque sí me gustaría tener cachorros. Luego los regalaría y probs me quede con uno.
El abanico que está al lado de mí hoy se chingó y ya no gira. Una pena.
Hace rato estaba viendo La Voz México con mi morra, me baleberga. Hice unos chistes misóujinos heteropatriarcales sobre un vato que salió ahí pero tenía voz de mujer. Ella se rió. Yo la tkm.
Ayer fui a la playa. El malecón se ve bien jodido. Anduvimos ahí por el CID pero el agua del mar llegaba hasta las bardas. Entonces yo de pendejo -la costumbre- fui a la orilla, como de esas morritas interesantes que les encanta el café mientras leen un libro en días lluviosos. Pero bueno, me puse ahí y el mar arrastró unas piedras que me pusieron unos putazos en los pies. Sentí los chingazos pero como #hombre no le di importancia, ya hasta que salí vi las raspadas y me sentí más #hombre.
Quiero ir al cine y no hay nada chido, que yo sepa. El otro día vi Lucy pero mñéh, nostátanchida. Aunque sale Scarlett Johansson y pos simón.
Estuvo chingón este puente. Jueves y viernes fui el líder que coordinó a los morros de mi salón por el grupo de face pa' que nadie fuera a la escuela. Todo con la esperanza de derrocar a mi jefe de grupo, un sirenounicornio kawaii. Tà cabrón.
Hay gente pendeja que lee mucho.
Fui a pistear con los amixes el domingo y estuvo fine, aunque fue en un cuarto cerrado y el humo de cigarro nos jodió los ojos. Pero ni pedo. El Diego se puso pedo, con dos ballenas. Uber Joto.
El Rafa se andaba golpeando a sí mismo con un matamoscas, luego no le fue suficiente y empezó a golpear el culito y la espalda de los demás. Ta' cabrón x2.
Nos dormimos bien tarde hablando de Tibia.
No soy bueno cerrando entradas.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Sirenounicornio Kawai.

El pasado fin de semana regresé a un lugar al que jamas pensé que regresaría en mucho tiempo; un lugar donde la gente (si es que se les puede llamar) olvida por un segundo que son entes dentro de este plano existencial negando su humanidad y se van a vivir un día (a veces la vida) entre una fantasía de tinta y papel, este lugar, es... el Cosplay.

Todo comenzó una semana antes, cuando mi prima, quien tiene una tienda en linea llamada Juicy Tiger (búsquenla en face, no sean culeros) donde vende productos de colección o curiosidades importadas de Japón, peluches de personajes de anime o custom y cualquier otra pendejada que se te ocurra (menos dildos, eso no), me comentó que asistiría a Anime Holic en Culiacan y que para este evento no tendría quien la acompañara a vender,  me pidió de favor que la acompañara y a cambio ella me pagaría por los días que durara el evento. Al principio lo dudé, me dije a mi mismo "¿Neta te vas a chingar un fin de semana entre puro friki hardcore?" y una voz dentro de mi gritó un "DEJATE DE PENDEJADAS, INFELIZ, AGARRATE LOS HUEVOS Y VE PORQUE NECESITAS EL DINERO PARA PAGAR EL VIAJE DEL CORONA." después de que el eco de ese grito de mi mente, que me recordó lo pobre que soy, dejo de escucharse, acepté la propuesta de mi prima.

El día de salida a Culiacan llegó, en cuanto acabé mis horas de trabajo a las 5 p.m, me abrí camino a la central, mi prima llegó (15 minutos tarde, por cierto) y emprendimos nuestro viaje cargados de 3 maletas tamaño jumbo retacadas hasta más no poder de peluches y artículos "kawai" varios. Ya estando en nuestro destino, fuimos recibidos en casa de una tía, justo en cuanto pisamos la casa de mi tía, nos dirigimos directo a dormir, y en mi cabeza resonaba un "Aguanta a los frikis mañana, es por el corona wei".

A las 9 a.m, llegamos al lugar del evento, el teatro del IMSS de la ciudad de Culiacan, acomodamos nuestro stand, todo se miraba tan lindo, o mejor dicho "KAWAI", de un momento a otro, en la entrada del teatro, se formó una fila enorme de frikis, ¿Has visto esa escena del Rey León en la que una estampida de buffalos corre en verguiza por el fondo de un acantilado? Pues así se miraban los frikis al entrar, con mi mejor cara atendía a los montones de frikis que llegaban al stand, chingos de morritas se me quedaban viendo y una que otra se animaba a decirme lo "kawai" que yo me veía, ¿Por qué solo atraigo morritas frikis? le pregunté a mi prima, porque neta te vez como personaje de anime o vato de grupo de K-pop, aguántate, me respondió. Chequé el panorama y había frikis aun mas frikis que los que conozco, hasta había unos vatos (feos por cierto) con un cartel en el que se leía: "Hacemos yaoi por dinero", lo que significa que se besaban si alguien les pagaba, y varias morras si pagaban por ver eso ¿Qué pedo con ustedes morras frikis?.Vi a mi amiga Sandy, quien en los cosplays es conocida como Hellen Luque Cosplay, y me enteré que ella se había llevado el primer lugar en el concurso de trajes al representar a Terra de FFVI, fue la mejor noticia del día

El día transcurrió con calma, clientes iban y venían, pero hubo dos clientas que me ondearon y hasta  ganas de brincar por encima de la mesa y darles un vergazo bien dado: la primera, una morrilla de no mas de unos 13 años, atendiéndola con mi mejor sonrisa y siendo lo mas amable, le mostré peluches y explicándole los precios de cada uno mientras ella solo me veía con desdén y a la hora de pagar me avienta el dinero, al rato la misma morra llega con su grupo de amiguitas, ellas super lindas y ella con su eterna cara de culo, yo y mi prima escuchábamos la conversación entre ellas, y fue algo así: -OYE, ya viene tu cumple ¿te compro esto como regalo? -No, no me compres nada, odio mi cumpleaños, traumas de la niñez a causa de mi hermana, aparte todo esta muy "rosa" y de niña en esta tienda, no me gustan las cosas así, contestó la niña cara de culo con el tono más de novela, contuve mi carcajada y un sonoro "DEJA DE MAMAR MORRILLA". La otra, fue una morra que cargaba un 3DS, se echó varias vueltas por la tienda para preguntar siempre lo mismo: "¿Tienen gorritos de emolga?" y no importaba cuantas veces le contestaramos que no, ella seguia viniendo a preguntar, hasta que me vio jugando con el 3DS de mi prima; llega conmigo y dice de la manera más escandalosa: "AHHH TIENES POKEMON", y comienza a mostrarme los suyos, y por cortesía yo le mostré los de mi prima, gran error, la morra, se quedo como media hora ahí explicando detalle a detalle como capturó a sus pokemón, y yo como, como tenia que ser amable, no podía decirle: "MORRA YA ÁBRETE A LA VERGA." Benjy, un amigo quien nos hizo compañía en el stand, a manera de broma, tomo el 3DS de mi prima y preguntó ¿qué pasa si libero a este pokemón? Otro error, la morra friki se dio más vuelo y no se calló el hocico por otra media hora diciéndole a Benjy que era un idiota, al ver que le dábamos el avión, la morra se abrió. El día concluyó y nos retiramos a dormir para el siguiente día, mi mantra seguía dando vueltas en mi cabeza, "Hazlo por el corona".

El segundo día comenzó con más calma, pues ya estábamos aclimatados al ambiente friki de este cosplay, la concurrencia aumentó un poco, pues este día se presentaba Humberto Velez, mejor conocido como la voz original de Homero Simpson.  Los frikis iban y venían, compraban y al rato regresaban por más, las morritas seguían viéndome, unas a lo lejos otras de frente y algunas de las que me tocaba atender se chiveaban cuando les hablaba, todo fluía con normalidad. Sandy regresó, pero ahora con un traje mas sencillo pues ya no iba a concursar, llegó acompañada de otra amiga, Lucy, quien nos comentó la idea de rifar un peluche, mi prima dijo: "PUES ARRE, pa'sacar más feria" y se agarró disparando su rifle al cielo, ¿O eso lo imaginé? En fin, acompañé a Lucy y a Sandy a conseguir clientes para la rifa afuera del teatro, sirve y fumaba a lo pendejo pues no tenia permitido fumar adentro. Mientras vendíamos los números de la rifa, me di cuenta de que los frikis a la hora de pedir cigarros, SON PEORES QUE LOS BORRACHOS EN UN ANTRO, chingan y chingan y se agüitan sarro si no les das, y algunos no piden, los exigen, me quedé con ganas de madrear a más de uno. Cuando llegamos con un grupo de frikis para ofrecerles entrar a la rifa, una morra rarisima llega me agarra el cabello y casi gritando me dice: "TE PARECES AL FULANO DE AVENGED", y yo así de Ahhhh chido, ¿quieres un numero? ¿no? bye. Al rato, la misma morra rara, llega con mi amiga Sandy y le enseña un cartel de "se regalan besos", Sandy, frikeada a más no poder, yo llego y le digo a la rara que soy el novio de ella y que por favor no la molestara, a lo que la rara respeta y se aleja, pasada la hora de ese incidente, llega mientras le estoy tomando una foto a Sandy y le pregunta a ella si por favor me dejaba a mi, "su novio", darle un beso a ella, la rara, Sandy solo respondió con un rotundo no, cubriéndome. ¿Acaso los frikis no comprenden de limites o de normas de conducta social? ¿Acaso el sumirse en el mundo del anime hace que se les olvide que el mundo real no es como lo ven ahí plasmado? Eso y más se me vino a la mente.

A las 5 p.m comenzó la conferencia de Humberto, la voz de Homero Simpson, el teatro se encontraba repleto, las butacas se encontraban llenas, había frikis sentados hasta en los escalones y espacios entre las filas de las butacas, hubo risas y demostraciones de las caracterizaciones que hace Humberto, descubrí que Pelusa de Stuard Little, Winnie the Pooh, el Profesor Farnsworth de futurama son también caracterizados por él. Todo fue risas hasta que la firma de autógrafos comenzó, Luis, me había pedido de favor si le conseguía una firma de Humberto, comenzamos a hacer cola y justo en medio de eso, ¡BOOM!, la luz se va y el aire acondicionado junto con ella, la sala comenzó a calentarse y los frikis a sudar, apestaba horrible a sudor ¿Acaso no conocen el desodorante estos weyes? Duré una hora ahí para que nos dijeran que nos tenían que evacuar debido a una sobrecarga en el sistema eléctrico del teatro, y que la firma continuaría en la explanada y cual viles Nazis nos pusieron un numero a cada uno de nosotros como a los judíos para establecer el orden para pasar por un autógrafo, por una media hora más fui conocido como #52. Al estar frente a Humberto Velez, se me dijo que no haría grabaciones personales, lo cual me decepciono y bastante, pues tenía pensado grabarlo diciendo con la voz de Homero algo como: "Sigan leyendo la importancia de lo absurdo, babosos absurdos." y me decepcioné aún mas cuando dijeron que era una foto o una firma, estuve a punto de mandar todo a la verga, pero ¿Ya qué? ya había pasado mas de una hora encerrado con un montón de frikis hediondos y otra media haciendo cola afuera, mínimo le conseguí el autógrafo a mi compa. Cuando regresé al puesto, ya era hora de guardar todo e irnos a descansar para regresar al día siguiente a casa. En el camino de regresó ya con mi pago, mi prima y yo, íbamos agotados, pero riéndonos de todo lo que pasó y en mi cabeza yo seguía diciendo: "Todo fue por el corona". Pero de una cosa estoy seguro: NO QUIERO SABER NADA DE FRIKIS EN BUEN RATO.

domingo, 31 de agosto de 2014

Bésame chingón antes de que te vayas, depresión veraniega

Creo que nunca he escrito sobre mí aquí y ahora que estamos de regreso voy a hacerlo.
Viva el egoísmo, güe.

(Los últimos meses)

Seguí trabajando donde mismo -como corresponsal de una revista-. Aunque por ratos me dieron ganas de salirme de ahí. También la dudé en cambiarme de carrera pero siempre no; mi amigo Dieguito fue el que sí se animó y ojalá le vaya bien ahora que es un serdo kapitalista. Me conseguí una novia y he salido mucho con ella. Se llama Andrea.
Fui muchas veces al cine en el verano y me agüité porque no me dieron la cantidad de puntos que esperaba por tantas idas -Cinépolis-. Luego Dieguito como trabaja ahí me explicó el sistema y me agüité más.
Vi pura película dominguera; por mí ni pedo. Transformers, Planeta de los Simios, Bajo la misma estrella, Guardianes de la galaxia, Una donde sale el morro de Harry Potter; eso sí, Las tortugas ninjas no, aunque salga Megan Fox. #mm.
Me puse unas pedas bien maniacas. Descubrí el ponte pedo y de verdad me pusieron pedo. Estuvo chilo.
Me amanecí muchas veces en diferentes lugares para agarrar camión en vez de taxi. De enero a junio había leído unos 12 libros. De junio para acá me he leído unos 3. A mi morra y a mí nos agarró en la calle el tormentón ese sarro donde se cayeron varios postes de publicidad por la zona dorada.
Fui mucho a jugar fútbol. Intenté tomar el hábito de correr por las mañanas; sólo aguanté un día. No era penal. Me invitaron a formar una banda y dije que sí. He comido mucho cochinero. A lo mejor me cambio de casa por estos días. Ya me gusta el sushi. Cuando se fue Jairo lo despedimos pisteando y cantando Valentín Elizalde. Se subió al taxi y no me cayó el veinte hasta hace poco que ya no lo iba a ver en un buen rato. Lo extraño. Este semestre me tocaron maestros curados.
Y pues ya no recuerdo nada más medianamente relevante.

miércoles, 27 de agosto de 2014

Lo que realmente quiero.


Durante la mayor parte de mi vida he sido un ser un muy tranquilo, excepto por algunos pequeños momentos en los que siento que mi alma me pide a gritos que quiere vivir, quiere que la deje salir, quiere enloquecer, quiere perderse con el universo, ser uno con él, sentir el viento, calor, frío, compañía, soledad, valentía, miedo, paz, dolor, odio, amor. Amarme a mí mismo, a mis semejantes, amar el universo, amar la vida. Uno es todo, todo es uno…

Quiere experimentar todas y cada una de esas situaciones por las cuales sabes que estás vivo y que todo esto es completamente real.  Pero todo este tiempo, mi miedo más grande al cual también considero mi demonio, ha estado ahogando, mutilando y masacrando todos esos deseos; el miedo al fracaso.
Con el tiempo y las experiencias aventuras, he aprendido que fracasar en el intento también es parte de vivir, es así como encontramos todas las formas posibles de no hacer las cosas. Fue así también como me hice amigo de mi demonio, lo considero ese amigo que me va a mostrar la vida de la forma más cruda posible, que siempre me hará pasar malos ratos, pero a pesar de eso, vamos a estar juntos toda la vida. Me mostrará todas las formas en las que no debo actuar para conseguir lo que quiero.

Quiero que mi mente explote a tal magnitud que haga vibrar todo el universo, quiero dejar una grieta en él. Ya no me importa si piensan que estoy loco, porque es verdad, lo estoy, todos lo estamos de alguna u otra manera, quien no ha considerado que lo está, aún sigue muerto. Que los demás piensen lo que quieran, todos somos libres de pensar lo que se nos venga en gana. No seguiré sucumbiendo ante mi demonio, voy a conseguir todo lo que quiero. Todo lo demás se puede ir al carajo, ya no me importa. Voy a definir quién soy, esta vez no lo haré por nadie más, lo haré por mí, porque tal vez un día puedo perder todo, y lo único que me quede será mi propia esencia. Haré de mi vida una obra de arte, única y sin comparación alguna, una obra de arte para el universo, para mí.

Nunca más volveré a olvidar quien soy. Estaré orgulloso de lo que soy y no de lo que debería ser.




Por: El gato de Schrödinger.